martes 20 de octubre de 2009

No sé de esto

No sé de esto. No sé de escribir ni de literatura. No sé ni me importa. No puedo definir la literatura, el diccionario dice que es el arte que emplea como medio de expresión la lengua. Listo.

Hay estudiantes de literatura que saben mucho más que yo. Han leído y se han relamido interpretando y desentrañando a los autores, y debo reconocer que a priori les doy un crédito para decir que sí y que no.

El otro día escuché una vez más a un estudiante de 24 años decir que a Cortazar no hay que leerlo, que ya fue, que hay otras cosas para leer. La verdad es que me parece un comentario un poco flojo, como vacío de contenido y lleno de ganas de ser algo.

Yo entiendo que haya tipos que revolucionaron su arte en su momento y que hoy tal vez no sean algo estruendoso. Pero hay otros que mientras hacían la revolución, hacían algo espectacular. Dalí, Picasso, Duchamps, Cortazar, por poner algunos ejemplos.

Bioy aterrizó en el mundo literato con su invención y le voló la peluca a más de uno, pero después escribio 'Diario de la guerra del cerdo' y andate a cantarle a Borges que el Bustos o el Domecq se había despachado con semejante obra. Pero es la invención.

Cortazar me sacó el aire en más de una ocasión. Borges me voló la peluca y para más de uno que anda profetizando que se trata de un recolector de antiguedades, fórmulas matemáticas y qué sé yo que otro cuanto, como dijo un filosofo moderno, que sigan mamando.

Yo leí las tragedias griegas sin diseccionarlas jamás, también leí a Platón y un poco de otros muchachos que andaban por esos lares y para ser sincero, creo que el provecho que tuve leyendo esas cosas lo tuve con nada. Unos grosos los muchachos y si te dejabas el chip seteado en 'lo escribieron hace 2300 años' la peluca era una melena rastafari que flameaba cual palmera en huracán.

Yo entiendo que las cosas se mueven, avanzan, pero creo que el tío Jorge tenía razón en algo que les decía a sus alumnos de literatura inglesa: Si no te gusta no lo leas.

Penúltima, pero no puedo hablar de poetas de este siglo y no nombrar al preto mais branco do Brazil, el tío Vininha:

"De tudo ao meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meu pensamento

Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor ei de espalhar meu canto
e rir meu riso e derramar meu pranto
ao seu pesar ou seu contentamento

E assim quando mais tarde me procure
quem sabe a morte angustia de quem vive
quem sabe solidão fim de quem ama

Eu possa lhe dizer do amor (que tive)
Que não seja imortal posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure"

y de poemas de amor tenemos a montones, pero si te lo recito en medio de 'Eu sei que vou te amar', te dejo culo para arriba.

Por último, el gato y dos interpretaciones de su propia música: 'Milonga del Angel' entera, y de 'Camorra 3', del minuto 5:41 al final. Ambas están el 'Luna', grabada con el Sex-Tet y tienen sus años y como todo lo que tiene años y está bueno, cada vez se pone mejor.

Salute!

el robo

Siempre tomo un hecho que me dispara algo y escribo. A veces ni siquiera ese hecho está incluído. Otras lo transformo en otra cosa que solo mi imaginación sabe que es.
Esta vez no.

Estaba cortando unas verduras para cocinar la cena. En la cocina estaba escuchando la radio y Mariana me avisó que el almacén estaría por cerrar. Me demoré unos minutos más y salí, casi salgo con el delantal puesto, pero me dejé las sandalias. Afuera hacía más calor que en el edificio, salí sin abrigo, solo un pantalón y una remera y fue lindo encontrar esa sensación después del frío.

En el almacén estaba la policía, un patrullero en la puerta con un oficial y el otro de brazos cruzados dentro del negocio, cerca de la caja. Pensé que habría una denuncia o algo por el estilo, las caras de los pobres que hacían la cola era lapidaria. Todos miraban de reojo al policía y estaban asustados con su presencia. La culpa de no ser nadie y estar delante de otro nadie con un mejor disfraz. Al rato que tomé las aguas y algún postre la policía se había perdido y solo quedaba en la caja el resto de un ser humano, que estaría en sus cuarentas pero tenía la movilidad de un anciano y en su rostro se notaba la perplejidad que le causaba cualquier pensamiento. Imposible saber que lo dejó así. Tomé la billetera y pagué las cosas, guardé la plata hecha un bollo en el bolsillo.

El almacén está a la vuelta de la esquina, no es ni una cuadra de distancia de la puerta de casa. Solo hay que doblar unos metros la esquina. Por esa esquina, enfilaban marchando, cuatro señoritos desgraciados por la vida (mentira), desgraciados por... no sé. ¿La sociedad? ¿El sistema? ¿El capitalismo? ¿sus padres?

Uno de ellos se desprendió de la hilera y tuve el mal tino de devolver el contacto, tan solo unas monedas, tomé las que tenía en el bolsillo, que serían como dos pesos, y seguí mi marcha, él conmigo.

Aquí me dí cuenta de un error mío, yo sabía que ya estaba robado. Que no había de forma de seguir caminando y zafarla, la única era quedarse ahí en el molde, frente al restorán caro, no a la vuelta con todo cerrado. Que la idea era de última volver al local, eran solo 10 metros y estaba el sereno del estacionamiento. Todo eso llegué a alcanzar a pensar, cuando me dí cuenta que ya había sido robado. ¿Mi culpa? ¿Fue mi culpa entonces que me robaran? Yo sabía jugar esa partida, también sabía que no tenía que ir con la billetera al almacén pero lo hice, también sabía que mejor hacerse el boludo un rato en la puerta del almacén hasta que todo pase, también sabía que yo soy yo y que no hago nada de eso, que solo lo pienso. Entonces en la esquina que para dónde va el bondi y que si podía tomarlo en esta o la otra esquina, y yo lo miraba sabiendome robado y no entendía porque el circo no empezaba. Había un colectivo en la esquina parado y la gente miraba, si alguno se apiola, baja la monada y mete un apuro, o ni siquiera eso, empieza el griterío y aguja brava sale suspirando. Entonces se fue el colectivo y la soledad de la calle. El comentario era que se había comido un garrón con la cana ahí cerca, que había habido corchazos y después se fueron. Claro, la referencia a los tiros era para que yo entendiera sin más que tenía un arma, eso había quedado claro, pero me hice el boludo. Entonces que dame guita o te agujereo, no grités, no corras y la mano contínuamente a una cintura que mi mente sabía vacía, pero la estadística me devolvía llena. Yo seguía caminando, con las bolsas llenas de agua en una mano y la otra libre, pensando en llegar a casa... ¿y entonces? ¿que se meta conmigo? ¿qué hacía? no había nada para hacer, solo darle la plata, era eso lo único que importaba, una vez eso, chau. Entonces entendí y saqué la billetera, la abrí ampulosamente para que vea que no me guardaba nada y saqué los 200 papeletes pelotudetes que guardo siempre, y entre ellos algún billete. Había 140 pesos o algo así, cincuenta metros de amenazas, una partida bien jugada.

La plata no me importó, pero los papeles tienen datos, tienen números, fechas, horarios, lugares. Un papel es una extracción abajo de mi casa. Otro papel es la boleta del quini en la lotería de la esquina. Otro papel, la extracción de un dinero que ni siquiera es mío, ni mucho. ¿Por qué le dí los papeles? Otra vez la culpa, toda, toda toda toda para mí.

Ahora pensar que me vió entrar al edificio, todavía recuerdo su cara buscando entre los papeles. No soltaba ninguno, los investigaba. Ahora me siento culpable de haber hecho eso y siento que puse en juego toda mi seguridad por no pensar. Otra vez mi culpa.

Cuando iba subiendo por el ascensor no podía parar de juntar esa energía que fluía. Crecía en mi interior y cuando llegué a mi casa Mariana me sintió y me preguntó enseguida que pasaba. Exteriorizarlo lo empeoró, me re calenté y solo pensar que le había dado papeles con cosas, datos, fechas, tal vez direcciones. Mi bronca me hizo golpear con fuerza la puerta de la cocina, todavía tengo doloridos mis nudillos. Solo logré poner nerviosa a mi familia, toda esa violencia, que claramente no era para ellos, les llegó como una onda expansiva que los envolvía. Los sentí alterarse, los ví verme con unos ojos con los que no me ven nunca, los ojos con los que miran a lo que temen, a lo que les llena de pavor. Que me vean con esos ojos se me clavó en el alma, mi hijo dado vuelta asustado y tanto que ni siquiera parecía respirar, solo me miraba. Mariana se largó a llorar y supe que lo empeoré todo. Una vez más, la culpa.

Continue cocinando, intentando dejarlo atrás, pero solo pensaba que si esa persona quería, podría volver a robarme doscientas veces más, en pleno día, incluso con la policía delante. Y Mariana dijo que este barrio no le gustaba y entonces sentí como ahora yo había elegido mal la casa para vivir. Otra vez era mi culpa.

Mientras esperaba una cocción traté de distraerme con la tele, estaban pasando los 500 programas de CQC, justamente repasaban una nota donde un notero se disfrazó de un cerdito de derecha y ayudaba a los entrevistados a que den rienda suelta a sus verdades. Entonces una señora dijo que le parecía bien que a un ladrón lo picaneen un poco en las comisarías. ¿Yo quería que le hagan una picana al tipo que me robó? No, quiero que se la hagan a otros, a los que se afanan todo y nos meten cada vez más en la mierda. Después no quería que le hicieran una picana a nadie, invento de mierda.

Yo quería hacer algo, necesitaba hacer algo, no podía quedarme sin respuesta, no podía quedarme en mi casa mirando el techo, necesitaba algo, necesitaba bajar cruzarmelo al tipo y humillarlo, después no quería humillarlo, quería decirle que me robó lo que me cuesta, que alteró todo mi hogar, que me cagó una noche de mi vida y pensé que por cada pelotudez mía que tenía para decirle el tendría cien, pero igual no me servía. Pensaba en despertarme temprano y dedicarme a leer, a hacer yoga, a tomar un mate mirando por la ventana y asumir que mi vida iba a ser así y que no había nada para hacer, ni acá ni en ningún lugar. Necesitaba hacer algo. Llamé a la policía, otra vez, la culpa es mía.

Mientras hacía la denuncia y describía al tipo pensaba que ahora unos cobanis iban a subirse al auto, muy posiblemente serían los mismos que estaban antes por ahí, que encontrarían a los pibes y después de una buena murra le secarían los bolsillos. O sea que ahora es probable que mi plata esté en el bolsillo de un cana del orto y que esos pibes sigan en la suya, porque no hay otra salida.

Comí, tome dos tragos del vino, se me cerró el pecho y la pulmonía no me deja ni siquiera fumarme el pucho de la bronca, ese que fumo para que me pegue fuerte, como un cachetazo al cerebro y me calme.


Fidel seguía despierto, muy atento y de buen humor. Estaba cansadito y lo fui a acostar, mientras se apoyaba en mi hombro pensaba que podía dejarle éste infeliz a ese niño, que podría enseñarle, que puñado de mentiras le iba a transmitir y rotular como 'valores'. Una vez más, hay algo roto y yo no puedo arreglarlo.

Lloré un poco en silencio por no encontrar ni siquiera la entrada al laberinto, los hombros pequeños y dulces de Fidel me reconfortaban y sentía que era él el que me abrazaba y me contenía.

Ése fue el robo.

martes 22 de septiembre de 2009

Dennis

Thoughts of you (Dennis Wilson)


The sunshine blinded me this morning love
Like the sunshine love comes and goes again
I love you I love you
The sea air it's flowing through my room again
Like the thoughts of you fill my heart with joy again

I'm sorry
I miss you

All things that live one day must die you know
Even love and the things we hold close
Look at love look at love look at love
Look what we've done

Loneliness is a very special place
To forget is something that I've never done
Silently silently you touch my face





Esta canción está incluída en el LP editado en 1977 llamado 'Pacific Ocean Blue'. Este trabajo fue reeditado en 2008 con motivo del 30 aniversario e incluyó bonus tracks y otro CD completo llamado 'Bambú' con las sesiones de grabación en Caribou.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Amagues de Primavera

El sábado fui al a feria, como muchas otras veces, y realmente estaba espectacular. Estar ahí al sol, comprando algunas cosas para morfar. El clima estaba increíble y hasta parecía una primavera.
Dejo acá una pequeña 'panorámica' de la cosa.



jueves 13 de agosto de 2009

Zopapos si, mimos no

Estamos los ansiosos. Los molestos que queremos saber que está pasando en todos lados al mismo tiempo, de qué hablan todos los que están cerca. Pero no es por deseo de controlar o algo así. No, se trata simplemente de una excesiva curiosidad que nunca llegamos a domar y que a pesar de que en casos nos juega a favor, muchas veces se trata de un problema gigante. Por favor, no alimenten a la bestia.

Pero parece que esto de la información, las bases de datos, internessss y todo lo que últimamente nos rodea (y si lo dejamos nos ahoga) se trata de tener la data, tener la info de esto y de aquello, que pasa acá y allá, por donde están pasando los actores y acciones en este mundo. Es obsesivo, y lo mejor para una obsesión, es un buen zopapo, un buen bife que te deje culo para arriba parpadeando rápido y preguntándote que mierda fue lo que paso.

Yo tengo un amigo que es punk. Ojo, no es punk de cresta chupines y borcegos, no no. Éal es punk, escucha bossa nova o ramones o david bowie, pero es punk y un día me mandó un mensaje donde solo decía: "tenés que ser más punk". Creo que no me estoy explicando, pero les pido que acepten que la idea de ser punk no tiene solo que ver con una moda, con un gusto musical sino más bien con un modo de vida. Ser punk es igual que ser zen.

Creo que ser punk en la ciudad, en esta sociedad es una de las cosas más zen que alguien puede hacer. Ser punk. Básicamente pisás un sorete y ese sorete debe ser radicalizado de tu vida, debe ser eliminado, no lo pongo en una bolsita y lo guardo, lo limpio en el primer lugar que encuentro. Eso es ser punk.

Pues bueno, para un tipo con un T.O.C. de curiosidad lo mejor que se puede hacer es ponerle un punk al lado, y cada vez que el T.O.C. brota, zopapo. Zopapo punk.

Hace unos meses publiqué una entrada que hablaba de la frase 'put it together', bueno es algo así.

Igualmente, resulta que un hijo de puta igual que yo, ya que trabajo de eso, se le ocurre proponerle a un tipo que distribuye paquetitos por el mundo, que le ponga un número al paquete, que le pegue una calco con el número ese en código de barra, y cada vez que el paquete pasa por acá o por allá hasta llegar a destino, podamos saber por donde pasó.

Bueno, resulta que me compré un libro por amazon, estoy con las ansias comiéndome los codos y encuentro este botón que dice:"Track your package" (índice TOC en 60%) Le doy al botón y aparece una página con un listadito precioso que dice que salió de Filadelfia, que luego pasó por Kansas, que ahora está entrando a Texas.... (índice TOC al 87%) luego veo en la lista una columna con fecha y hora (índice TOC al 94%).
Resulta del análisis de la listita que el paquete está hace más de 16 horas en el depósito de destino, pero no lo envían hasta mañana aparentemente (índice TOC 100%). Acá es donde la cosa se pone peligrosa y empiezo a comparar paradas con demoras, depósitos con traslados, tiempos muertos, índice TOC al 143% con peligro de ataque cerebral.....

Basta, basta, no alimenten a la bestia. ¿Información? NO no, ninguna información, no quiero ni saber por donde está el paquete. Prefiero esperar hasta el momento en el que me llame la persona que recibe para decirme : "No llegó" ó "Llegó" y todo termine.


"¿Querés saber donde está el paquete?"
ZOPAPO!!!!

miércoles 12 de agosto de 2009

No es solo cuestión de respirar. Se puede encontrar en una mirada, en una caricia, en miles de momentos. En el viento cuando pega en la cara, cuando nos despeina un poco y nos hace sentir frío.

De pronto hasta lo más recóndito aflora. Sentimientos, caídas, tropiezos, persistencia, insistencia. Bajar la cabeza para meterle para adelante aunque no se sepa bien a donde se está yendo. Levantarla para ver donde estamos y mirar para atrás para saber por donde pasamos.

De la distancia no queda nada, de los amores y los calores un recuerdo. Pero es más de lo que parece.

Podría encontrarse en cualquier lado. Llorando por los miles de lugares que no se visitan nunca, por los miles de lugares en este mundo que están al alcance de la mano pero no se toman. La lista es interminable y no así es la vida.

A veces la razón y el sentido están en la soledad de un momento en medio del mar. Viendo todos los azules que existen, sintiendo que entran en uno para ordenarlo todo. Para alinear lo que ni siquiera sabíamos que estaba ahí. El ala blanca flamea un poco y deja que el viento juegue con ella. Escuchamos el ruido de todos los días para dejarlo que nos acurruque en su simpleza y su cantar. Estamos solos, con la mejor compañía del mundo.

Otro día no hay colores, no los buscamos, no los miramos. No están. Un sonido que es igual a cualquier otro, pero es más nuestro que la nada nos estimula. Otra vez lo increíble, lo indecible.

Sé como guiar un barco, claramente distingo las escotas de las drizas, de los cabos de amarre, de las burdas. Veo en la popa el timón y sé como utilizarlo. No encuentro el barco de mi vida, ni siquiera sé donde empezar a buscar y lloro por los rincones, desesperado, por la vida que no tengo.


Hoy parto hacia nuevo rumbo, como ayer, como partiré mañana. Voy a cantar sin saber, voy a sentir lo que todavía no sentí. Ayer quise escapar de la prisión, pero solo logré ser yo mismo, la mejor de todas las prisiones.

La puerta está abierta, pero el miedo me inmobiliza. Y dejo actuar, lleno de miedo, dejo que todo pase y me conformo con migajas.

El cielo no es tan azul como lo podría ser, falta que lo mire yo.